How Farmers are Making Dairies Sexy for Men’s Health

Young white woman naked in a wheel barrow; she is covered in hay and wearing very large pump red heels

Macra na Feirme, a farmer’s association in Ireland, is creating a pornographic calendar to raise awareness about mental health problems and suicide in the farming community, particularly that of young men.

This project is gendered, as pornography predominantly involves the display of women’s bodies, while farming is masculinized. Women are the objects on display, while men are the subjects of concern.

Advertisement for Macra; A pair of legs and the top of a skirt is visible, a woman is sitting on a bail of hay in high heels

Calendar sales will go to the mental health non-profit Walk In My Shoes

What is interesting is that the campaign seeks to challenge unrealistic masculine gender roles (which discourage boys and men with depression from seeking help or admitting weakness), and yet those same roles are protected by framing the campaign in clear scripts of patriarchal dominance.

Importantly, the centering of men’s experiences also makes invisible the multitude of research that shows clear correlations between the sexual objectification of women and women’s higher rates of depression, anxiety, and self-harm, as well as lower rates of self image and self efficacy.

But more is going on in these images–we’re also seeing the romanticization and sexualization of speciesism. In one image, the Rose of Kilkenny (Ireland’s version of Miss America), poses seductively with a milking device. An instrument of torture for the Nonhuman Animals involved, but a very naturalized symbol of power, domination, and the pleasurable consumption of the female body for humans who interpret the image.

Woman in red high heels with legs exposed holds a milking device in the middle of a dairy, with the back ends of cows lined up on the machines visible in the background

What’s also made invisible is the relationship between mental health and participation in systemic violence against the vulnerable. Yes, the campaign seeks to bring attention to the emotional challenges associated with farming, but no connection is being made to the relationship between hurting others and the hurt one experiences themselves. Slaughterhouse workers, for instance, are seriously psychologically impacted by the killing and butchering they must engage. Dairy workers, too, are paying a psychological price for their participation. This isn’t just about “farming” in general, this is about speciesist practices in particular. Speciesism hurts us all: Nonhuman Animals in particular, male farmers as a consequence, and women who are objectified and hurt in a society where the exploitation of feminized vulnerable groups is normalized.

Indeed, I find it interesting that, for women who want to participate in a social movement, the “go to” response is so often to get naked or make pornography. It is a powerful statement about the gender hierarchy in our society and the limited and often disempowering choices available to women. Ultimately, it speaks to a considerable limitation on our social justice imagination.

 

Thank you to our Hungarian contributor Eszter Kalóczkai for bringing attention to this story.


Corey Lee WrennMs. Wrenn is the founder of Vegan Feminist Network and also operates The Academic Abolitionist Vegan. She is a Lecturer of Sociology with Monmouth University, a part-time Instructor of Sociology and Ph.D. candidate with Colorado State University, council member with the Animals & Society Section of the American Sociological Association, and an advisory board member with the International Network for Social Studies on Vegetarianism and Veganism with the University of Vienna. She was awarded the 2016 Exemplary Diversity Scholar by the University of Michigan’s National Center for Institutional Diversity. She is the author of A Rational Approach to Animal Rights: Extensions in Abolitionist Theory (2015, Palgrave Macmillan).

Veganismo y Políticas de Género

 

Translation by Mariángel Villalobos. You can follow her on Twitter @mvillabe. The original English version of this essay can be found by clicking here.

Por Corey Lee Wrenn

Un lector, Alexander Lawrie me envió esta historia y pensé que sería un ejemplo excelente de la supremacía masculina y la vigilancia de género como una barrera en contra del avance de los intereses de las mujeres y otros animales. Un periódico Escocés reportó que los empleados de un restaurante se burlaron de una mujer la cual solicitó que un artículo del menú se hiciera vegano. Su recibo leía: “Vegan Vegan Vegan Pussy”. El restaurante añadió sal a la herida cuando se burlaron de la mujer en su página de Facebook.

¡Pero no termina ahí! El periódico que cubría la historia encontró la página de Facebook de la mujer e imprimió su foto de perfil junto con su nombre completo y lugar de empleo. El acoso adicional que siguió fue lo suficientemente severo para que el periódico moderara los comentarios y eliminara su foto.

Todo el incidente apesta a misoginia. Si la víctima hubiese sido hombre, esperaría que la reacción hubiese sido similar, aunque probablemente con la adición de la homofobia. Bajo el patriarcado, el dominio sobre otros y del consumo de la carne es altamente masculinizado. El veganismo ha sido feminizado no solo porque es más común que los veganos sean mujeres, sino también porque el veganismo representa los intereses de quienes son subyugados a la opresión masculina. El veganismo lucha contra el patriarcado.

No deberíamos de estar sorprendidos de que una compañía que saca provecho de la explotación de los Animales No Humanos use un insulto especista y sexista para desestimar a la mujer, ni deberíamos estar sorprendidos de que los medios de comunicación (que por lo general existen para proteger y reproducir los intereses de la élite) solo hagan las cosas peores. ¿Pero por qué la mesera actuó de esta manera?

En “Female Chauvinist Pigs: Women in the Rise of Raunch Culture” (Disculpen el título especista), Ariel Levy explica que la popularidad del “post-feminismo” en realidad representa una co-optación de una ideología céntrica en la mujer anti-opresión patriarcal. Las mujeres son puestas a competir entre ellas al rivalizar por la aprobación del hombre. En un mundo donde la masculinidad es igualada con prestigio y poder, es común que las mujeres abandonen su feminidad y recurran a la masculinidad. Denis Kandiyoti (1998) le llama a esto negociación patriarcal. Para hacer frente a un mundo que es hostil hacia todo lo femenino, la mesera estaba cuidando sus intereses al apoyar los valores masculinos y al condenar la cena vegana.

Por supuesto, esto significa que los hombres mismos están bajo una enorme presión de conformarse a estos valores masculinos. Este comercial para el “Carnivore Club” (Club Carnívoro) busca reafirmar el control masculino, la inteligencia masculina, y la superioridad masculina de cara a los valores femeninos invasores.

 

Este comercial juega con muchos estereotipos del veganismo: Es para mujeres; es castrante, sin sabor, y fastidiosamente saludable. El unirse al Club Carnívoro promete a los hombres proteger su dominio, su control sobre la naturaleza y hasta su virilidad (aunque consumir productos de Animales no Humanos es vinculado a una letanía de enfermedades que amenazan a la vida, incluyendo problemas cardiovasculares y diabetes, que son unas de las causas principales de la disfunción eréctil).

Carnivore Club Advert

Formular este producto como un “club” es intencional. Los anunciantes esperan usar la masculinidad como un espacio exclusivo para miembros, que están al día. Como los CEOs de Fortune 500, los cuerpos legislativos, los ejecutivos de los medios de comunicación, y otros espacios exclusivos de chicos y su privilegio masculino, el “Carnivore Club” invita a los hombres a que se unan al rango de la élite masculina en su dominio sobre los vulnerables. Verdaderamente, uno no puede siquiera tener acceso a su sitio web sin iniciar sesión como un miembro. Nota también el cuento de la “esposa boba y despistada” tan común utilizado en comerciales, programas y filmes. Las mujeres son demasiado incompetentes para darse cuenta de lo que hacen sus compañeros masculinos de mentalidad superior.

Esto es una masculinidad tóxica. No solo los hombres son motivados a dar rienda suelta a comportamientos nutricionales que les causa enfermedad y muerte, pero las mujeres son también motivadas a que rechacen el veganismo al planear su supervivencia en un patriarcado anti-feminista. Y no nos olvidemos, los más grandes perdedores son los Animales No Humanos cuya opresión es vista como natural y sus defensores son burlados, acosados y silenciados.

 

Corey Lee WrennMs. Wrenn is the founder of Vegan Feminist Network and also operates The Academic Abolitionist Vegan. She is a Lecturer of Sociology with Monmouth University, a part-time Instructor of Sociology and Ph.D. candidate with Colorado State University, council member with the Animals & Society Section of the American Sociological Association, and an advisory board member with the International Network for Social Studies on Vegetarianism and Veganism with the University of Vienna. In 2015, she was awarded Exemplary Diversity Scholar by the University of Michigan’s National Center for Institutional Diversity. She is the author of A Rational Approach to Animal Rights: Extensions in Abolitionist Theory (2015, Palgrave Macmillan).

 

Fisicoculturistas Veganos, Hombres Músculo, y el Físico Masculino: Por Qué Promover lo Masculino es Dañino para el Movimiento de la Liberación Animal

 

Muscled man's chest and arms, holding large floret of broccoli

Translation by Mariángel Villalobos. You can follow her on Twitter @mvillabe. The original English version of this essay can be found by clicking here.

PETA y otras campañas de liberación animal son comúnmente criticadas por explotar los cuerpos de las mujeres de una manera sexualmente provocativa en campañas para los animales no humanos. A través de estas campañas, las mujeres son motivadas a prostituir sus cuerpos desnudos en la calle, todo para llamar la atención a la situación de los animales no humanos. Mi amiga y colega Corey Wrenn llama la atención sobre los efectos dañinos de usar el sexo para vender el caso de los derechos de los animales, señalando que “la degradación de la mujer socialmente aceptada y su objetificación sexual está directamente conectada a la discriminación y violencia en contra de la mujer.”

Mientras que estoy de acuerdo de que tácticas como las de PETA dañan a la mujer y que estos trucos perpetúan la objetificación de la mujer, que de vuelta engendra violencia sexual, me gustaría señalar que hay otra manera en que las campañas de liberación animal comúnmente dañan a los animales y a las mujeres al mismo tiempo: al usar la masculinidad para promover el veganismo.

No es poco común ver organizaciones de liberación animal, como Vegan Outreach  ilustrar en sus panfletos cómo uno puede mantener su masculinidad en una dieta vagana. De hecho, en el panfleto de Vegan Outreach “Even if You Like Meat” (Aunque te Guste la Carne) ellos incluyen una foto de un fisicoculturista Robert Cheeke en una camiseta que lee “Vegan Bodybuilder” (Fisicoculturista Vegano), dando la aprobación para llamar la atención a sus hinchados músculos. Publicidad como esta perpetúa el siguiente mensaje: puedes ser vegano y también tener tu masculinidad.

Pausemos por un momento para considerar qué es la masculinidad y por qué es dañina.

La masculinidad se relaciona con las expectativas de la sociedad para los hombres; hay ciertos roles de género que son vistos como apropiados para que los hombres fomenten. Mientras que los roles

de género son comúnmente definidos como “un set de expectativas para comportarse, pensar y sentir, que son basados en el sexo biológico de una persona,” la masculinidad es un set de roles de género, comportamientos, y aspectos de personalidad esperados de “hombres reales”: fuertes, independientes, con metas, trabajadores, dominantes, heterosexuales, vigorosos, agresivos, no emocionales, físicos, competitivos, enérgicos (KIlmartin 1994, 7-17).

La idea de que la masculinidad es responsable por la violencia, incluyendo los asaltos sexuales, es raramente cuestionada. Como Kilmartin señala, la gran mayoría de actos violentos son cometidos por los hombres, llevándonos a concluir que hay una alta relación entre la masculinidad y la agresión (KIlmartin 1994, 211). De acuerdo al FBI (2011), aproximadamente 90% de los crímenes violentos en los Estados Unidos son cometidos por hombres.

Además de la relación entre la masculinidad y la violencia, la masculinidad es asumida como la responsable de la violencia sexual, ya que “los asaltos sexuales son casi exclusivamente perpetuados por los hombres” (KIlmartin 1994, 212). En su estudio transcultural sobre el abuso sexual, Sanday (1981) reporta que las sociedades con un alto índice de violaciones “toleran la violencia y fomentan a los hombres y niños a ser fuertes, agresivos y competitivos.” De la misma manera, Kilmartin (2005, 1) sugiere que “la socialización de los hombres para que sean agresivos y iniciadores sexuales, su desproporcionado poder social y organizativo, y su habilidad para intimidar basado en superior tamaño y masa muscular“ puede explicar el fenómeno de los asaltos sexuales llevado a cabo por hombres. La moral de historia, entonces, es que, “la masculinidad es uno de los más poderosos contextos en los cuales los asaltos sexuales ocurren” Kilmartin (2005, 1).

Cuando usamos individuos como Robert Cheeke, cuya imagen ilustra lo masculino, para promover el veganismo, perpetuamos la idea de que la masculinidad es un tipo de ideal que los “hombres reales” deberían esforzarse para alcanzar. Sin embargo, si la masculinidad es responsable de la violencia, especialmente la violencia en contra de los débiles o “femeninos”, entonces deberíamos pausar para considerar si hace sentido que usemos este tipo de tácticas de mercadeo para enviar un mensaje vegano.

Recordemos qué es lo que el mensaje de liberación animal conlleva: una de las metas del movimiento de la liberación animal incluye desafiar el modelo de dominio al repensar por qué nosotros damos privilegio y admiramos a los seres “dominantes” o “fuertes”. Sin embargo, cuando las organizaciones usan a los fisicoculturistas para vender el mensaje vegano, envían el mensaje opuesto, un mensaje peligroso: la masculinidad es preferida sobre lo femenino y hay una jerarquía donde lo masculino reina y domina sobre los demás.

Esta idea no solo pone en peligro a las mujeres, pero la idea de que hay una dicotomía entre lo masculino y lo femenino pone en desventaja a los animales, ya que los animales son identificados como parte de la “naturaleza” – y la naturaleza es de vuelta identificada con lo femenino.

Si queremos erradicar la explotación de los animales, debemos desafiar la idea de que “no importa por qué alguien es vegano, simplemente importa el que ellos son veganos.” Por que el que alguien sea vegano importa si nuestra metal final es completar la liberación animal. Si uno no comprende que los principios de fondo detrás del veganismo ético, como el rechazo al dominio de la jerarquía, entonces qué va a prevenir que él explote animales en situaciones que le permiten expresar su masculinidad, como en las corridas de toros, la caza de animales, etcétera? La masculinidad es un mensaje peligroso de mandar, y si podemos promover los beneficios para la salud del veganismo sin tener que recurrir a las imágenes de la masculinidad, por qué las organizaciones de liberación animal como Vegan Outreach se centrar en hacer esto mismo?

Por 1LT Cheryl Abbate

 

Demande-t-on le Respect et la Justice ? Ou juste des chamailleries ?

Content Warning:  Discute de pornographie et de sexisme
Not Safe for Work:  Contient du langage grossier et des sujets explicitement sexuels

Translation by Christophe Hendrickx. See more French translations of critical vegan essays by grassroots activists by visiting his blog, La Pilule Rouge. The original English version of this essay can be found by clicking here.

 

By Corey Lee Wrenn, M.S., A.B.D. Ph.D.

PETA a posté sur Vegan Feminist Network aujourd’hui en réponse à mon article qui déconstruit leur campagne « Veggie Love Casting » . La campagne dépeint des jeunes femmes en bikinis et hauts talons effectuant du sexe oral et autres actes sexuels sur des légumes « pour les animaux ». Le communiqué est reproduit ci-dessous. J’ai mis en évidence les passages problématiques et les analyserait plus bas.

Les femmes intelligentes et sensibles qui ont participé dans ce clip ont choisi de le faire car elles soutenaient l’idée et voulaient agir pour aider les animaux. PETA les admire pour cela et ne leur dirait jamais qu’elles doivent se comporter d’une certaine manière afin d’avoir l’approbation de quelqu’un d’autre. PETA applaudit tout ce que les gens font pour aider les animaux et tente de montrer quelque chose qui plaise à tout le monde.

Tout le monde n’approuve pas les tactiques de PETA – et on peut choisir de ne pas montrer nos vidéos si c’est le cas – mais nous serons certainement tous d’accord pour dire qu’il est plus efficace de concentrer notre temps et notre énergie sur les abuseurs d’animaux plutôt que de nous chamailler.

Si vous souhaitez en apprendre plus sur les autres campagnes de PETA, ou visionner nos publicités comprenant des hommes, vous pouvez visiter le site www.PETA.org. Merci encore pour tout ce que vous faites pour promouvoir le véganisme et pour faire de ce monde un meilleur endroit pour les animaux. 

A white woman deep-throating a cucumber.

Une image de la campagne.

PETA déclare ne pas avoir dit aux femmes d’agir de cette manière, mais c’est une justification malhonnête. De toute évidence, PETA a mis au point la campagne et a engagé les participantes. Ce n’était pas un mouvement populaire spontané pour la promotion du sexe avec des légumes pour les animaux non-humains. En parlant de cela, est-ce qu’avoir une relation sexuelle avec des concombres ce que sont supposées faire les femmes si elles veulent aider les animaux ?

D’une certaine manière, PETA a raison de dire qu’on ne « dit » pas aux femmes d’agir de cette manière. C’est parce que PETA normalise le militantisme sexiste comme militantisme adapté aux femmes. Les militantes s’engagent de plus en plus dans le mouvement pour les droits des animaux avec la connaissance de ce qu’on attend d’elles (Gail Dines désigne ce phénomène de socialisation comme « prête au porno »). Les campagnes pornifiées sont aujourd’hui normalisées dans l’imaginaire politique du mouvement. Elles sont considérées pour acquises comme étant utiles, malgré la recherche psychologique sociale démontrant que ce n’est non seulement pas efficace, mais également contre-productif.

Les tropes incorporées dans la réponse de PETA visent à protéger cette normalité et méritent donc qu’on s’y penche.

1. Choix

Le “Choix” est un concept qui fonctionne généralement pour détourner l’attention sur le problème de l’inégalité structurelle et qui place la responsabilité sur l’individu·e. Il masque les privilèges et renforces l’oppression.

Les femmes « choisissent » de travailler dans le porno car une société patriarcale leur offre des options extrêmement limitées. Les femmes font ce « choix » car elles grandissent dans une société qui leur inculque que leur valeur est liée à leur attractivité sexuelle et leur disponibilité sexuelle (au contraire des hommes à qui on enseigne qu’ils peuvent réussir grâce à leur force, leur leadership, leur intelligence, leur esprit, etc.).

The Girls Gone Wild tour bus. Depicts two blonde white women, reads "Do you have what it takes?"

La plupart des actrices porno proviennent de milieux défavorisés et/ou de foyers violents et ont des carrières extrêmement courtes (environ 3 ans, une durée qui a fortement diminuée). La grande majorité des actrices porno gagnent très peu d’argent. Nous parlons ici de quelques centaines d’euros pour chaque film, avec une proposition de film toutes les quelques semaines environ. Une fois qu’elles ont « tout fait », elles sont usées, et n’ont plus d’utilité pour l’industrie. Ça vous dit quelque chose ? C’est exactement la manière dont les humains traitent les poules pondeuses et les vaches laitières : comme des ressources sexuelles périssables. Les femmes continuent à consentir d’effectuer des actes sexuels de plus en plus dégradants, douloureux, ou dangereux afin de rester dans la course le plus longtemps possible. L’industrie expose les femmes à ces conditions de travail précaires et dangereuses sans aucune sécurité garantie. Si c’est là le « choix » qu’ont les femmes, il y a quelque chose qui cloche réellement avec notre système de travail.

Je ne blâme pas ces actrices (militantes?) qui travaillent pour PETA. Elles font juste leur travail, et essayent de gagner leur vie. Certaines se sont peut-être même amusées et ont aimé participer. Au lieu de cela, je blâme le patriarcat qui élève les femmes comme ressources pour les hommes. Je blâme un mouvement social qui est supposé être basé sur la paix mais qui à la place exploite les vulnérabilités des femmes pour la levée de fonds. Sous le patriarcat, les règles du jeu penchent en faveur des hommes au détriment des femmes (et des autres populations vulnérables, dont les animaux non-humains). Toutes les femmes sont des produits d’un patriarcat qui les incite à croire : « Votre valeur sociale = Votre disponibilité sexuelle ».

Le “choix” s’appuie sur un ensemble très restreint d’options définies pour les femmes par le patriarcat. Si nous voulons avoir une discussion sérieuse sur le « choix », je suggère que nous obtenions une réponse claire de PETA quant à leur choix intentionnel de femmes pour la levée de fonds et l’attention des médias, et la raison pour laquelle des femmes sont placées disproportionnellement dans des scénarios dégradants, souvent (même si pas dans ce cas-ci) en simulant la souffrance et la mort horrible d’animaux non-humains. Comme dans toute pornographie, les campagnes de PETA sexualisent l’humiliation et la violence envers les femmes.

2. Viser un large public

Les personnes susceptibles d’être attirées par la pornographie ne seront probablement pas intéressées de s’investir sérieusement dans la justice sociale. La pornographie consolide l’oppression et renforce la notion que certaines personnes sont des objets de ressources pour d’autres, plus privilégiées. C’est loin d’être le genre de structure qu’on est en droit d’attendre pour remettre en cause le spécisme. Pour rappel, la recherche démontre que les campagnes de PETA repoussent en réalité les téléspectateurs qui peuvent aisément reconnaître que les femmes sont rabaissées.

3. Critique de la culture du viol comme de la « Chamaillerie »

Une femme sur 3 sera violée, battue, ou abusée d’une certaine manière une fois au cours de sa vie. Cette violence est fortement liée aux médias misogynes, et PETA non seulement crée mais promeut les médias misogynes. Décrire la critique féministe de cette violence systémique comme étant de la chamaillerie est insultant et banalisant. Faire front contre la violence que j’endure, contre la violence que des millions de femmes endurent, n’est pas de la chamaillerie, c’est de la justice sociale en action.

4. Hommes contre Femmes

Nous ne vivons pas dans une société post-genre/post-féministe. Les corps des hommes et des femmes ne sont pas vus ou traités de manière égale. On ne peut pas simplement déclarer : « Nous utilisons aussi des hommes ! ». Ca ne compensera pas la misogynie utilisée dans la majorité des actions de PETA. 96% de l’objectification sexuelle présente dans les médias inclut des femmes. Les femmes sont également bien plus susceptibles d’être victimes de viol, d’abus sexuels et de violence conjugale. Il est injuste de balayer les représentations sexistes des femmes juste parce que le corps d’un homme est utilisé de temps à autre.

Cet argument est particulièrement absurde dans le cas de PETA. Les publicités de PETA mettant en scène des hommes représentent dans l’ensemble des hommes qui sont aux commandes de leur espace social, et leur pouvoir ainsi que leur statut sont renforcés. Certaines de leurs affiches représentent des hommes ridicules. A nouveau, il n’y a aucun sexisme sérieux en jeu. Nous trouvons ces affiches idiotes car les hommes sont rarement objectifiés sexuellement et représentés dans une position soumise. Les hommes ne sont pas affichés dans des positions sexuelles soumises ou comme victimes de violence, seules les femmes le sont.

Prenez par exemple cette image d’un acteur de Bollywood militant pour PETA. Remarquez le regard confiant face à l’objectif, son pouvoir sur la situation, et sa capacité de contrôle l’espace autour de lui et de créer du changement. Remarquez cette posture qui affiche la confiance.

Indian Bollywood actor freeing birds. He is shown giving direct eye contact to the camera and displaying his power and strength.

En revanche, examinez cette affiche typique de PETA représentant une femme nue. Elle est montrée dans une position soumise, vulnérable, pas sur ses pieds, à la merci du téléspectateur. Ses yeux ne font pas directement face à l’objectif, mais le regarde au contraire par le bas. Elle caresse doucement le lapin; il n’y a pas de contrôle sur son espace. Ses fesses sont relevées pour suggérer la disponibilité sexuelle.

Reads "I'd rather show my buns than wear fur." Shows a naked white woman prostrate on the ground touching a rabbit.

L’argument que le sexisme n’existe pas dans les campagnes de PETA car des hommes nus sont aussi utilisés de temps en temps est un leurre.

Nous ne pouvons pas mettre fin à l’objectification des animaux non-humains par l’objectification des femmes. Nous ne pouvons pas mettre fin à la violence envers les animaux non-humains par la violence envers les femmes. Il est temps de décoloniser le schema militant.

Les informations fournies sur l’industrie de la pornographie dans cet essai sont tirées du documentaire, The Price of Pleasure.

 

Corey Lee WrennMs. Wrenn is the founder of Vegan Feminist Network and also operates The Academic Abolitionist Vegan. She is an instructor of Sociology and graduate student at Colorado State University, council member with the Animals & Society Section of the American Sociological Association, and an advisory board member with the International Network for Social Studies on Vegetarianism and Veganism with the University of Vienna. In 2015, she was awarded Exemplary Diversity Scholar by the University of Michigan’s National Center for Institutional Diversity. She is the author of A Rational Approach to Animal Rights: Extensions in Abolitionist Theory.

It’s a Man’s World for Talking Dogs

Closeup of a collie chewing food and talking from Beneful commercial

Why is it that almost every voice-over for dogs in commercials for flea & tick medication, pet food, or treats is masculine?

 


First, animals for whom we do not know the sex or gender we often presume to be male by default. Secondly, canines in particular tend to be masculinized. However, the predominance of masculine voices in media is well documented. Human or nonhuman, it really speaks to the patriarchal dominance of public spaces and experiences.1

Feminine voices only seem to be consistently ascribed to Nonhuman Animals on television in dairy commercials featuring farmed cows. These voices are often matronly, as well, likely in an attempt to frame the product as something that is nurturing, healthful, and familial.

 


One exception can be found in the 2015 Yoplait commercial that gives a masculine French voice to an American female-bodied dairy cow. In fact, cows are frequently represented as male despite being female-bodied.2 This not only demonstrates a general ignorance about the American food system, but it also lends evidence to the male-as-default schema.

Notes:

1. Voice-overs are also white-dominated, with few ethnic intonations represented.

2. Gender and sex are not one in the same of course, but human constructions of gender in the nonhuman world are even less consistent and tend to reflect gender hierarchies.

 

Corey Lee WrennMs. Wrenn is the founder of Vegan Feminist Network and also operates The Academic Abolitionist Vegan. She is a Lecturer of Sociology with Monmouth University, a part-time Instructor of Sociology and Ph.D. candidate with Colorado State University, council member with the Animals & Society Section of the American Sociological Association, and an advisory board member with the International Network for Social Studies on Vegetarianism and Veganism with the University of Vienna. In 2015, she was awarded Exemplary Diversity Scholar by the University of Michigan’s National Center for Institutional Diversity. She is the author of A Rational Approach to Animal Rights: Extensions in Abolitionist Theory (2015, Palgrave Macmillan).

Chère Nouvelle Vegane

Translation by Christophe Hendrickx. See more French translations of critical vegan essays by grassroots activists by visiting his blog, La Pilule Rouge. The original English version of this essay can be found by clicking here.

TRIGGER WARNING: Sexisme et violence sexuelle

Two young thin white PETA volunteers pose naked on a street corner with their bodies marked like meat cuts holding a PETA sign that asks viewers to go vegan
Chère Nouvelle Végane,

Prépare-toi, car un parcours mouvementé t’attend. Devenir vegane est, au début, une expérience très frustrante et traumatisante. Tu devras apprendre à manger autrement, ce que tu peux acheter ou non, comment gérer tes amis et ta famille, et comment gérer les sentiments intenses de colère et de tristesse qui viennent lorsque l’on ouvre son esprit et son cœur à la souffrance des autres. Rien de tout cela ne sera facile, mais, je te prie de ne pas abandonner, car cela deviendra vraiment plus facile au fur et à mesure de ton parcours. Cela deviendra normal et habituel avant que tu ne le réalises, je le promets.

Tu te tourneras probablement vers la communauté vegane pour t’aider lors de cette transition. Tu te feras beaucoup d’amis formidables et tu apprendras beaucoup des autres. Tu ressentiras un grand sentiment de paix en sachant que tu n’es pas seule et qu’il existe d’autres personnes qui sont aussi passionnées que toi pour changer le monde.

Par la suite, cependant, tu pourrais commencer à réaliser qu’être vegane est une chose, mais qu’être vegane et s’identifier1 comme une femme est tout autre chose. Si tu es en couple, tu pourrais t’apercevoir que ton/ta partenaire est hostile par rapport à ton choix. Surtout si ton partenaire s’identifie comme un homme, ta présence vegane pourrait présenter une remise en question de son autorité masculine. Il pourrait insister sur le fait que tu ne pourras jamais le changer (même si tu n’as jamais mentionné quoi que ce soit à ce sujet !). Il pourrait insister à ce que tu prépares des plats non-vegans, ou que tu l’accompagnes dans des restaurants non-vegans. En tant que femme, tu pourrais ressentir une pression importante à concéder cela. On apprend très tôt aux femmes que les intérêts des hommes passent en premier. C’est nul, mais c’est comme ça. Ne te sens pas mal si c’est le cas.

Woman looking outraged as her male partner scoffs down a burger

Si tu t’identifies en tant que femme, tu pourrais réaliser que tes amis s’identifiant comme des hommes sont également rebutés par ton véganisme. Par exemple, un post Facebook bien intentionné qui rappelle à tes lecteurs que les animaux non-humains comptent aussi, pourrait ennuyer des hommes qui sont prompts à répondre par des commentaires te décrivant comme quelqu’un de a) trop sentimentale ; b) grande gueule ; ou c) « folle ». La sensiblerie, le franc-parler, et la maladie mentale sont toutes des caractéristiques hautement sexuées. Les femmes sont vite rejetées comme étant soit trop féminines, soit pas assez féminines. Pendant des siècles, nous les femmes avons été stéréotypées comme étant « hystériques » et de là institutionnalisées pour nous contrôler et nous faire taire. Tu te trouveras souvent entre le marteau et l’enclume : ne sois pas trop sentimentale, mais, en même temps, surveille ton ton et ne sois pas trop agressive. Tu réaliseras qu’il est quasiment impossible de leur faire plaisir, et je suggère que tu continues simplement à continuer ce que tu faisais.

Male-identified vegan leader gives talk with microphoneMais tes combats en tant que femme végane pourraient ne pas s’arrêter là. Si tu décides qu’être vegane n’est pas assez et que tu veux t’impliquer dans l’activisme, tu feras à nouveau face à plus de violence masculine. L’activisme vegan est dominé par les femmes en termes de nombres, donc tu pourrais t’imaginer que c’est un espace sûr pour toi. De nombreuses manières, ça l’est. Tu trouveras de la solidarité féminine. En revanche, le mouvement vegan est fortement contrôlé par les hommes. Les hommes mènent l’activisme vegan – ils créent la théorie et ils définissent les tactiques qui sont acceptables. Ils occupent majoritairement la scène et leur voix sont les plus fortes.

Ce que cela veut dire c’est que tu ressentiras beaucoup de pression pour aider les autres animaux en ayant un rôle discret en coulisses en soutien de ces hommes. Tu pourrais aussi être encouragée à enlever tes vêtements pour certaines campagnes. Ce ne seront peut-être pas directement les hommes qui te diront de les enlever (les femmes t’encourageront aussi), mais les normes patriarcales du mouvement ont créé un environnement dans lequel on attend tout simplement des femmes qu’elles deviennent des objets sexuels « pour les animaux ». Tu pourrais commencer à penser que se déshabiller pour la cause est « libérateur ». Si tu commences à penser cela, wow, stop. Détrompe-toi. Songe également au fait que seules les femmes minces, blanches, cis sont autorisées à « s’émanciper » pour les autres animaux, et que réveiller les hommes sexuellement n’est pas réveiller les hommes sur le véganisme. Les recherches empiriques indiquent que faciliter l’oppression des femmes ne remet pas en cause l’oppression d’autres animaux.

Tu trouveras également beaucoup d’harcèlement et de violence sexuelle envers les femmes dans le mouvement vegan. Je ne veux pas te faire peur, mais c’est la vérité, et tu devrais être prévenue. C’est quelque chose dont on parle peu, mais c’est plutôt monnaie courante. Si tu es une femme, ne laisse pas cela te dissuader : rappelle-toi simplement que l’engagement pour la justice sociale pour les animaux non-humains ne se traduit pas nécessairement en un engagement pour la justice sociale pour tous. Vraiment, ces hommes qui insistent sur le fait qu’ils se soucient des droits et du bien-être des femmes, des personnes de couleur, et autres groupes humains désavantagés tendent à être tout aussi dangereux que ceux qui ne prennent pas la peine de s’en soucier. Si tu t’identifies comme un homme, je t’implore de travailler pour rendre les espaces militants plus sûrs.

Malheureusement, le travail du changement du monde est le travail des hommes. Si tu t’identifies comme femme, il est probable que tu rencontres de la résistance si tu souhaites participer à la sensibilisation au véganisme de façon plus significative qu’en faisant le café ou en te déshabillant. Cela ne doit pas se passer comme ça. Essaye de ne pas te perdre. Reste forte, prend la parole, et demande à être respectée. Insiste pour que le véganisme soit une expérience positive et ferme. Ne laisse pas les mentalités oppressives de certains t’empêcher de faire le travail important que tu avais prévu. Et messieurs, soyez s’il-vous-plaît solidaires des femmes. Un peu d’aide ne ferait pas de mal.

P.S. Si tu es une femme de couleur, c’est un ensemble supplémentaire de défis. En tant que femme blanche, je ne peux pas parler en profondeur de ces défis, mais je peux te dire que le mouvement vegan peut être un endroit vraiment désagréable par moments. Jette absolument un oeil au Projet Sistah Vegan!

– Corey Lee Wrenn, M.S., A.B.D. Ph.D.

Notes:

1. Cet article parle de l’expérience féminine, qui peut inclure celle des femmes trans, femmes intersexuées, et femmes gender-queers. Il faut prendre en compte le fait que les veganes trans, intersexuées, et gender-queers font face à un nombre supplémentaire de défis dans le mouvement.

This piece was originally submitted to an advocacy anthology designed to introduce new vegans to the movement, but did not make the final cut. For more information on sexism in the Nonhuman Animal rights movement, please stay tuned for my forthcoming release, A Rational Approach to Animal Rights: Extensions in Abolitionist Theory to be published by Palgrave Macmillan later this year. Please also see my publication with the Journal of Gender Studies, “The Role of Professionalization Regarding Female Exploitation in the Nonhuman Animal Rights Movement and my essay for The Feminist Wire, “Gender Policing the Vegan Woman.”

 

Corey Lee WrennMs. Wrenn is the founder of Vegan Feminist Network and also operates The Academic Abolitionist Vegan. She is an instructor of Sociology and graduate student at Colorado State University, council member with the Animals & Society Section of the American Sociological Association, and an advisory board member with the International Network for Social Studies on Vegetarianism and Veganism with the University of Vienna. In 2015, she was awarded Exemplary Diversity Scholar by the University of Michigan’s National Center for Institutional Diversity.