Fisicoculturistas Veganos, Hombres Músculo, y el Físico Masculino: Por Qué Promover lo Masculino es Dañino para el Movimiento de la Liberación Animal

 

Muscled man's chest and arms, holding large floret of broccoli

Translation by Mariángel Villalobos. You can follow her on Twitter @mvillabe. The original English version of this essay can be found by clicking here.

PETA y otras campañas de liberación animal son comúnmente criticadas por explotar los cuerpos de las mujeres de una manera sexualmente provocativa en campañas para los animales no humanos. A través de estas campañas, las mujeres son motivadas a prostituir sus cuerpos desnudos en la calle, todo para llamar la atención a la situación de los animales no humanos. Mi amiga y colega Corey Wrenn llama la atención sobre los efectos dañinos de usar el sexo para vender el caso de los derechos de los animales, señalando que “la degradación de la mujer socialmente aceptada y su objetificación sexual está directamente conectada a la discriminación y violencia en contra de la mujer.”

Mientras que estoy de acuerdo de que tácticas como las de PETA dañan a la mujer y que estos trucos perpetúan la objetificación de la mujer, que de vuelta engendra violencia sexual, me gustaría señalar que hay otra manera en que las campañas de liberación animal comúnmente dañan a los animales y a las mujeres al mismo tiempo: al usar la masculinidad para promover el veganismo.

No es poco común ver organizaciones de liberación animal, como Vegan Outreach  ilustrar en sus panfletos cómo uno puede mantener su masculinidad en una dieta vagana. De hecho, en el panfleto de Vegan Outreach “Even if You Like Meat” (Aunque te Guste la Carne) ellos incluyen una foto de un fisicoculturista Robert Cheeke en una camiseta que lee “Vegan Bodybuilder” (Fisicoculturista Vegano), dando la aprobación para llamar la atención a sus hinchados músculos. Publicidad como esta perpetúa el siguiente mensaje: puedes ser vegano y también tener tu masculinidad.

Pausemos por un momento para considerar qué es la masculinidad y por qué es dañina.

La masculinidad se relaciona con las expectativas de la sociedad para los hombres; hay ciertos roles de género que son vistos como apropiados para que los hombres fomenten. Mientras que los roles

de género son comúnmente definidos como “un set de expectativas para comportarse, pensar y sentir, que son basados en el sexo biológico de una persona,” la masculinidad es un set de roles de género, comportamientos, y aspectos de personalidad esperados de “hombres reales”: fuertes, independientes, con metas, trabajadores, dominantes, heterosexuales, vigorosos, agresivos, no emocionales, físicos, competitivos, enérgicos (KIlmartin 1994, 7-17).

La idea de que la masculinidad es responsable por la violencia, incluyendo los asaltos sexuales, es raramente cuestionada. Como Kilmartin señala, la gran mayoría de actos violentos son cometidos por los hombres, llevándonos a concluir que hay una alta relación entre la masculinidad y la agresión (KIlmartin 1994, 211). De acuerdo al FBI (2011), aproximadamente 90% de los crímenes violentos en los Estados Unidos son cometidos por hombres.

Además de la relación entre la masculinidad y la violencia, la masculinidad es asumida como la responsable de la violencia sexual, ya que “los asaltos sexuales son casi exclusivamente perpetuados por los hombres” (KIlmartin 1994, 212). En su estudio transcultural sobre el abuso sexual, Sanday (1981) reporta que las sociedades con un alto índice de violaciones “toleran la violencia y fomentan a los hombres y niños a ser fuertes, agresivos y competitivos.” De la misma manera, Kilmartin (2005, 1) sugiere que “la socialización de los hombres para que sean agresivos y iniciadores sexuales, su desproporcionado poder social y organizativo, y su habilidad para intimidar basado en superior tamaño y masa muscular“ puede explicar el fenómeno de los asaltos sexuales llevado a cabo por hombres. La moral de historia, entonces, es que, “la masculinidad es uno de los más poderosos contextos en los cuales los asaltos sexuales ocurren” Kilmartin (2005, 1).

Cuando usamos individuos como Robert Cheeke, cuya imagen ilustra lo masculino, para promover el veganismo, perpetuamos la idea de que la masculinidad es un tipo de ideal que los “hombres reales” deberían esforzarse para alcanzar. Sin embargo, si la masculinidad es responsable de la violencia, especialmente la violencia en contra de los débiles o “femeninos”, entonces deberíamos pausar para considerar si hace sentido que usemos este tipo de tácticas de mercadeo para enviar un mensaje vegano.

Recordemos qué es lo que el mensaje de liberación animal conlleva: una de las metas del movimiento de la liberación animal incluye desafiar el modelo de dominio al repensar por qué nosotros damos privilegio y admiramos a los seres “dominantes” o “fuertes”. Sin embargo, cuando las organizaciones usan a los fisicoculturistas para vender el mensaje vegano, envían el mensaje opuesto, un mensaje peligroso: la masculinidad es preferida sobre lo femenino y hay una jerarquía donde lo masculino reina y domina sobre los demás.

Esta idea no solo pone en peligro a las mujeres, pero la idea de que hay una dicotomía entre lo masculino y lo femenino pone en desventaja a los animales, ya que los animales son identificados como parte de la “naturaleza” – y la naturaleza es de vuelta identificada con lo femenino.

Si queremos erradicar la explotación de los animales, debemos desafiar la idea de que “no importa por qué alguien es vegano, simplemente importa el que ellos son veganos.” Por que el que alguien sea vegano importa si nuestra metal final es completar la liberación animal. Si uno no comprende que los principios de fondo detrás del veganismo ético, como el rechazo al dominio de la jerarquía, entonces qué va a prevenir que él explote animales en situaciones que le permiten expresar su masculinidad, como en las corridas de toros, la caza de animales, etcétera? La masculinidad es un mensaje peligroso de mandar, y si podemos promover los beneficios para la salud del veganismo sin tener que recurrir a las imágenes de la masculinidad, por qué las organizaciones de liberación animal como Vegan Outreach se centrar en hacer esto mismo?

Por 1LT Cheryl Abbate

 

Demande-t-on le Respect et la Justice ? Ou juste des chamailleries ?

Content Warning:  Discute de pornographie et de sexisme
Not Safe for Work:  Contient du langage grossier et des sujets explicitement sexuels

Translation by Christophe Hendrickx. See more French translations of critical vegan essays by grassroots activists by visiting his blog, La Pilule Rouge. The original English version of this essay can be found by clicking here.

 

PETA a posté sur Vegan Feminist Network aujourd’hui en réponse à mon article qui déconstruit leur campagne « Veggie Love Casting » . La campagne dépeint des jeunes femmes en bikinis et hauts talons effectuant du sexe oral et autres actes sexuels sur des légumes « pour les animaux ». Le communiqué est reproduit ci-dessous. J’ai mis en évidence les passages problématiques et les analyserait plus bas.

Les femmes intelligentes et sensibles qui ont participé dans ce clip ont choisi de le faire car elles soutenaient l’idée et voulaient agir pour aider les animaux. PETA les admire pour cela et ne leur dirait jamais qu’elles doivent se comporter d’une certaine manière afin d’avoir l’approbation de quelqu’un d’autre. PETA applaudit tout ce que les gens font pour aider les animaux et tente de montrer quelque chose qui plaise à tout le monde.

Tout le monde n’approuve pas les tactiques de PETA – et on peut choisir de ne pas montrer nos vidéos si c’est le cas – mais nous serons certainement tous d’accord pour dire qu’il est plus efficace de concentrer notre temps et notre énergie sur les abuseurs d’animaux plutôt que de nous chamailler.

Si vous souhaitez en apprendre plus sur les autres campagnes de PETA, ou visionner nos publicités comprenant des hommes, vous pouvez visiter le site www.PETA.org. Merci encore pour tout ce que vous faites pour promouvoir le véganisme et pour faire de ce monde un meilleur endroit pour les animaux. 

A white woman deep-throating a cucumber.

Une image de la campagne.

PETA déclare ne pas avoir dit aux femmes d’agir de cette manière, mais c’est une justification malhonnête. De toute évidence, PETA a mis au point la campagne et a engagé les participantes. Ce n’était pas un mouvement populaire spontané pour la promotion du sexe avec des légumes pour les animaux non-humains. En parlant de cela, est-ce qu’avoir une relation sexuelle avec des concombres ce que sont supposées faire les femmes si elles veulent aider les animaux ?

D’une certaine manière, PETA a raison de dire qu’on ne « dit » pas aux femmes d’agir de cette manière. C’est parce que PETA normalise le militantisme sexiste comme militantisme adapté aux femmes. Les militantes s’engagent de plus en plus dans le mouvement pour les droits des animaux avec la connaissance de ce qu’on attend d’elles (Gail Dines désigne ce phénomène de socialisation comme « prête au porno »). Les campagnes pornifiées sont aujourd’hui normalisées dans l’imaginaire politique du mouvement. Elles sont considérées pour acquises comme étant utiles, malgré la recherche psychologique sociale démontrant que ce n’est non seulement pas efficace, mais également contre-productif.

Les tropes incorporées dans la réponse de PETA visent à protéger cette normalité et méritent donc qu’on s’y penche.

1. Choix

Le “Choix” est un concept qui fonctionne généralement pour détourner l’attention sur le problème de l’inégalité structurelle et qui place la responsabilité sur l’individu·e. Il masque les privilèges et renforces l’oppression.

Les femmes « choisissent » de travailler dans le porno car une société patriarcale leur offre des options extrêmement limitées. Les femmes font ce « choix » car elles grandissent dans une société qui leur inculque que leur valeur est liée à leur attractivité sexuelle et leur disponibilité sexuelle (au contraire des hommes à qui on enseigne qu’ils peuvent réussir grâce à leur force, leur leadership, leur intelligence, leur esprit, etc.).

The Girls Gone Wild tour bus. Depicts two blonde white women, reads "Do you have what it takes?"

La plupart des actrices porno proviennent de milieux défavorisés et/ou de foyers violents et ont des carrières extrêmement courtes (environ 3 ans, une durée qui a fortement diminuée). La grande majorité des actrices porno gagnent très peu d’argent. Nous parlons ici de quelques centaines d’euros pour chaque film, avec une proposition de film toutes les quelques semaines environ. Une fois qu’elles ont « tout fait », elles sont usées, et n’ont plus d’utilité pour l’industrie. Ça vous dit quelque chose ? C’est exactement la manière dont les humains traitent les poules pondeuses et les vaches laitières : comme des ressources sexuelles périssables. Les femmes continuent à consentir d’effectuer des actes sexuels de plus en plus dégradants, douloureux, ou dangereux afin de rester dans la course le plus longtemps possible. L’industrie expose les femmes à ces conditions de travail précaires et dangereuses sans aucune sécurité garantie. Si c’est là le « choix » qu’ont les femmes, il y a quelque chose qui cloche réellement avec notre système de travail.

Je ne blâme pas ces actrices (militantes?) qui travaillent pour PETA. Elles font juste leur travail, et essayent de gagner leur vie. Certaines se sont peut-être même amusées et ont aimé participer. Au lieu de cela, je blâme le patriarcat qui élève les femmes comme ressources pour les hommes. Je blâme un mouvement social qui est supposé être basé sur la paix mais qui à la place exploite les vulnérabilités des femmes pour la levée de fonds. Sous le patriarcat, les règles du jeu penchent en faveur des hommes au détriment des femmes (et des autres populations vulnérables, dont les animaux non-humains). Toutes les femmes sont des produits d’un patriarcat qui les incite à croire : « Votre valeur sociale = Votre disponibilité sexuelle ».

Le “choix” s’appuie sur un ensemble très restreint d’options définies pour les femmes par le patriarcat. Si nous voulons avoir une discussion sérieuse sur le « choix », je suggère que nous obtenions une réponse claire de PETA quant à leur choix intentionnel de femmes pour la levée de fonds et l’attention des médias, et la raison pour laquelle des femmes sont placées disproportionnellement dans des scénarios dégradants, souvent (même si pas dans ce cas-ci) en simulant la souffrance et la mort horrible d’animaux non-humains. Comme dans toute pornographie, les campagnes de PETA sexualisent l’humiliation et la violence envers les femmes.

2. Viser un large public

Les personnes susceptibles d’être attirées par la pornographie ne seront probablement pas intéressées de s’investir sérieusement dans la justice sociale. La pornographie consolide l’oppression et renforce la notion que certaines personnes sont des objets de ressources pour d’autres, plus privilégiées. C’est loin d’être le genre de structure qu’on est en droit d’attendre pour remettre en cause le spécisme. Pour rappel, la recherche démontre que les campagnes de PETA repoussent en réalité les téléspectateurs qui peuvent aisément reconnaître que les femmes sont rabaissées.

3. Critique de la culture du viol comme de la « Chamaillerie »

Une femme sur 3 sera violée, battue, ou abusée d’une certaine manière une fois au cours de sa vie. Cette violence est fortement liée aux médias misogynes, et PETA non seulement crée mais promeut les médias misogynes. Décrire la critique féministe de cette violence systémique comme étant de la chamaillerie est insultant et banalisant. Faire front contre la violence que j’endure, contre la violence que des millions de femmes endurent, n’est pas de la chamaillerie, c’est de la justice sociale en action.

4. Hommes contre Femmes

Nous ne vivons pas dans une société post-genre/post-féministe. Les corps des hommes et des femmes ne sont pas vus ou traités de manière égale. On ne peut pas simplement déclarer : « Nous utilisons aussi des hommes ! ». Ca ne compensera pas la misogynie utilisée dans la majorité des actions de PETA. 96% de l’objectification sexuelle présente dans les médias inclut des femmes. Les femmes sont également bien plus susceptibles d’être victimes de viol, d’abus sexuels et de violence conjugale. Il est injuste de balayer les représentations sexistes des femmes juste parce que le corps d’un homme est utilisé de temps à autre.

Cet argument est particulièrement absurde dans le cas de PETA. Les publicités de PETA mettant en scène des hommes représentent dans l’ensemble des hommes qui sont aux commandes de leur espace social, et leur pouvoir ainsi que leur statut sont renforcés. Certaines de leurs affiches représentent des hommes ridicules. A nouveau, il n’y a aucun sexisme sérieux en jeu. Nous trouvons ces affiches idiotes car les hommes sont rarement objectifiés sexuellement et représentés dans une position soumise. Les hommes ne sont pas affichés dans des positions sexuelles soumises ou comme victimes de violence, seules les femmes le sont.

Prenez par exemple cette image d’un acteur de Bollywood militant pour PETA. Remarquez le regard confiant face à l’objectif, son pouvoir sur la situation, et sa capacité de contrôle l’espace autour de lui et de créer du changement. Remarquez cette posture qui affiche la confiance.

Indian Bollywood actor freeing birds. He is shown giving direct eye contact to the camera and displaying his power and strength.

En revanche, examinez cette affiche typique de PETA représentant une femme nue. Elle est montrée dans une position soumise, vulnérable, pas sur ses pieds, à la merci du téléspectateur. Ses yeux ne font pas directement face à l’objectif, mais le regarde au contraire par le bas. Elle caresse doucement le lapin; il n’y a pas de contrôle sur son espace. Ses fesses sont relevées pour suggérer la disponibilité sexuelle.

Reads "I'd rather show my buns than wear fur." Shows a naked white woman prostrate on the ground touching a rabbit.

L’argument que le sexisme n’existe pas dans les campagnes de PETA car des hommes nus sont aussi utilisés de temps en temps est un leurre.

Nous ne pouvons pas mettre fin à l’objectification des animaux non-humains par l’objectification des femmes. Nous ne pouvons pas mettre fin à la violence envers les animaux non-humains par la violence envers les femmes. Il est temps de décoloniser le schema militant.

Les informations fournies sur l’industrie de la pornographie dans cet essai sont tirées du documentaire, The Price of Pleasure.

 


Corey Lee WrennDr. Wrenn is Lecturer of Sociology. She received her Ph.D. in Sociology with Colorado State University in 2016. She received her M.S. in Sociology in 2008 and her B.A. in Political Science in 2005, both from Virginia Tech. She was awarded Exemplary Diversity Scholar, 2016 by the University of Michigan’s National Center for Institutional Diversity. She served as council member with the American Sociological Association’s Animals & Society section (2013-2016) and was elected Chair in 2018. She serves as Book Review Editor to Society & Animals and has contributed to the Human-Animal Studies Images and Cinema blogs for the Animals and Society Institute. She has been published in several peer-reviewed academic journals including the Journal of Gender Studies, Feminist Media Studies, Disability & Society, Food, Culture & Society, and Society & Animals. In July 2013, she founded the Vegan Feminist Network, an academic-activist project engaging intersectional social justice praxis. She is the author of A Rational Approach to Animal Rights: Extensions in Abolitionist Theory (Palgrave MacMillan 2016).

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It’s a Man’s World for Talking Dogs

Closeup of a collie chewing food and talking from Beneful commercial

Why is it that almost every voice-over for dogs in commercials for flea & tick medication, pet food, or treats is masculine?

 

First, animals for whom we do not know the sex or gender we often presume to be male by default. Secondly, canines in particular tend to be masculinized. However, the predominance of masculine voices in media is well documented. Human or nonhuman, it really speaks to the patriarchal dominance of public spaces and experiences.1

Feminine voices only seem to be consistently ascribed to Nonhuman Animals on television in dairy commercials featuring farmed cows. These voices are often matronly, as well, likely in an attempt to frame the product as something that is nurturing, healthful, and familial.

 

One exception can be found in the 2015 Yoplait commercial that gives a masculine French voice to an American female-bodied dairy cow. In fact, cows are frequently represented as male despite being female-bodied.2 This not only demonstrates a general ignorance about the American food system, but it also lends evidence to the male-as-default schema.

Notes:

1. Voice-overs are also white-dominated, with few ethnic intonations represented.

2. Gender and sex are not one in the same of course, but human constructions of gender in the nonhuman world are even less consistent and tend to reflect gender hierarchies.


Corey Lee WrennDr. Wrenn is Lecturer of Sociology. She received her Ph.D. in Sociology with Colorado State University in 2016. She received her M.S. in Sociology in 2008 and her B.A. in Political Science in 2005, both from Virginia Tech. She was awarded Exemplary Diversity Scholar, 2016 by the University of Michigan’s National Center for Institutional Diversity. She served as council member with the American Sociological Association’s Animals & Society section (2013-2016) and was elected Chair in 2018. She serves as Book Review Editor to Society & Animals and is a member of the Research Advisory Council of The Vegan Society. She has contributed to the Human-Animal Studies Images and Cinema blogs for the Animals and Society Institute and has been published in several peer-reviewed academic journals including the Journal of Gender Studies, Environmental Values, Feminist Media Studies, Disability & Society, Food, Culture & Society, and Society & Animals. In July 2013, she founded the Vegan Feminist Network, an academic-activist project engaging intersectional social justice praxis. She is the author of A Rational Approach to Animal Rights: Extensions in Abolitionist Theory (Palgrave MacMillan 2016).

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Chère Nouvelle Vegane

Translation by Christophe Hendrickx. See more French translations of critical vegan essays by grassroots activists by visiting his blog, La Pilule Rouge. The original English version of this essay can be found by clicking here.

TRIGGER WARNING: Sexisme et violence sexuelle

Two young thin white PETA volunteers pose naked on a street corner with their bodies marked like meat cuts holding a PETA sign that asks viewers to go vegan
Chère Nouvelle Végane,

Prépare-toi, car un parcours mouvementé t’attend. Devenir vegane est, au début, une expérience très frustrante et traumatisante. Tu devras apprendre à manger autrement, ce que tu peux acheter ou non, comment gérer tes amis et ta famille, et comment gérer les sentiments intenses de colère et de tristesse qui viennent lorsque l’on ouvre son esprit et son cœur à la souffrance des autres. Rien de tout cela ne sera facile, mais, je te prie de ne pas abandonner, car cela deviendra vraiment plus facile au fur et à mesure de ton parcours. Cela deviendra normal et habituel avant que tu ne le réalises, je le promets.

Tu te tourneras probablement vers la communauté vegane pour t’aider lors de cette transition. Tu te feras beaucoup d’amis formidables et tu apprendras beaucoup des autres. Tu ressentiras un grand sentiment de paix en sachant que tu n’es pas seule et qu’il existe d’autres personnes qui sont aussi passionnées que toi pour changer le monde.

Par la suite, cependant, tu pourrais commencer à réaliser qu’être vegane est une chose, mais qu’être vegane et s’identifier1 comme une femme est tout autre chose. Si tu es en couple, tu pourrais t’apercevoir que ton/ta partenaire est hostile par rapport à ton choix. Surtout si ton partenaire s’identifie comme un homme, ta présence vegane pourrait présenter une remise en question de son autorité masculine. Il pourrait insister sur le fait que tu ne pourras jamais le changer (même si tu n’as jamais mentionné quoi que ce soit à ce sujet !). Il pourrait insister à ce que tu prépares des plats non-vegans, ou que tu l’accompagnes dans des restaurants non-vegans. En tant que femme, tu pourrais ressentir une pression importante à concéder cela. On apprend très tôt aux femmes que les intérêts des hommes passent en premier. C’est nul, mais c’est comme ça. Ne te sens pas mal si c’est le cas.

Woman looking outraged as her male partner scoffs down a burger

Si tu t’identifies en tant que femme, tu pourrais réaliser que tes amis s’identifiant comme des hommes sont également rebutés par ton véganisme. Par exemple, un post Facebook bien intentionné qui rappelle à tes lecteurs que les animaux non-humains comptent aussi, pourrait ennuyer des hommes qui sont prompts à répondre par des commentaires te décrivant comme quelqu’un de a) trop sentimentale ; b) grande gueule ; ou c) « folle ». La sensiblerie, le franc-parler, et la maladie mentale sont toutes des caractéristiques hautement sexuées. Les femmes sont vite rejetées comme étant soit trop féminines, soit pas assez féminines. Pendant des siècles, nous les femmes avons été stéréotypées comme étant « hystériques » et de là institutionnalisées pour nous contrôler et nous faire taire. Tu te trouveras souvent entre le marteau et l’enclume : ne sois pas trop sentimentale, mais, en même temps, surveille ton ton et ne sois pas trop agressive. Tu réaliseras qu’il est quasiment impossible de leur faire plaisir, et je suggère que tu continues simplement à continuer ce que tu faisais.

Male-identified vegan leader gives talk with microphoneMais tes combats en tant que femme végane pourraient ne pas s’arrêter là. Si tu décides qu’être vegane n’est pas assez et que tu veux t’impliquer dans l’activisme, tu feras à nouveau face à plus de violence masculine. L’activisme vegan est dominé par les femmes en termes de nombres, donc tu pourrais t’imaginer que c’est un espace sûr pour toi. De nombreuses manières, ça l’est. Tu trouveras de la solidarité féminine. En revanche, le mouvement vegan est fortement contrôlé par les hommes. Les hommes mènent l’activisme vegan – ils créent la théorie et ils définissent les tactiques qui sont acceptables. Ils occupent majoritairement la scène et leur voix sont les plus fortes.

Ce que cela veut dire c’est que tu ressentiras beaucoup de pression pour aider les autres animaux en ayant un rôle discret en coulisses en soutien de ces hommes. Tu pourrais aussi être encouragée à enlever tes vêtements pour certaines campagnes. Ce ne seront peut-être pas directement les hommes qui te diront de les enlever (les femmes t’encourageront aussi), mais les normes patriarcales du mouvement ont créé un environnement dans lequel on attend tout simplement des femmes qu’elles deviennent des objets sexuels « pour les animaux ». Tu pourrais commencer à penser que se déshabiller pour la cause est « libérateur ». Si tu commences à penser cela, wow, stop. Détrompe-toi. Songe également au fait que seules les femmes minces, blanches, cis sont autorisées à « s’émanciper » pour les autres animaux, et que réveiller les hommes sexuellement n’est pas réveiller les hommes sur le véganisme. Les recherches empiriques indiquent que faciliter l’oppression des femmes ne remet pas en cause l’oppression d’autres animaux.

Tu trouveras également beaucoup d’harcèlement et de violence sexuelle envers les femmes dans le mouvement vegan. Je ne veux pas te faire peur, mais c’est la vérité, et tu devrais être prévenue. C’est quelque chose dont on parle peu, mais c’est plutôt monnaie courante. Si tu es une femme, ne laisse pas cela te dissuader : rappelle-toi simplement que l’engagement pour la justice sociale pour les animaux non-humains ne se traduit pas nécessairement en un engagement pour la justice sociale pour tous. Vraiment, ces hommes qui insistent sur le fait qu’ils se soucient des droits et du bien-être des femmes, des personnes de couleur, et autres groupes humains désavantagés tendent à être tout aussi dangereux que ceux qui ne prennent pas la peine de s’en soucier. Si tu t’identifies comme un homme, je t’implore de travailler pour rendre les espaces militants plus sûrs.

Malheureusement, le travail du changement du monde est le travail des hommes. Si tu t’identifies comme femme, il est probable que tu rencontres de la résistance si tu souhaites participer à la sensibilisation au véganisme de façon plus significative qu’en faisant le café ou en te déshabillant. Cela ne doit pas se passer comme ça. Essaye de ne pas te perdre. Reste forte, prend la parole, et demande à être respectée. Insiste pour que le véganisme soit une expérience positive et ferme. Ne laisse pas les mentalités oppressives de certains t’empêcher de faire le travail important que tu avais prévu. Et messieurs, soyez s’il-vous-plaît solidaires des femmes. Un peu d’aide ne ferait pas de mal.

P.S. Si tu es une femme de couleur, c’est un ensemble supplémentaire de défis. En tant que femme blanche, je ne peux pas parler en profondeur de ces défis, mais je peux te dire que le mouvement vegan peut être un endroit vraiment désagréable par moments. Jette absolument un oeil au Projet Sistah Vegan!

– Corey Lee Wrenn, M.S., A.B.D. Ph.D.

Notes:

1. Cet article parle de l’expérience féminine, qui peut inclure celle des femmes trans, femmes intersexuées, et femmes gender-queers. Il faut prendre en compte le fait que les veganes trans, intersexuées, et gender-queers font face à un nombre supplémentaire de défis dans le mouvement.

This piece was originally submitted to an advocacy anthology designed to introduce new vegans to the movement, but did not make the final cut. For more information on sexism in the Nonhuman Animal rights movement, please stay tuned for my forthcoming release, A Rational Approach to Animal Rights: Extensions in Abolitionist Theory to be published by Palgrave Macmillan later this year. Please also see my publication with the Journal of Gender Studies, “The Role of Professionalization Regarding Female Exploitation in the Nonhuman Animal Rights Movement and my essay for The Feminist Wire, “Gender Policing the Vegan Woman.”


Corey Lee WrennDr. Wrenn is Lecturer of Sociology. She received her Ph.D. in Sociology with Colorado State University in 2016. She received her M.S. in Sociology in 2008 and her B.A. in Political Science in 2005, both from Virginia Tech. She was awarded Exemplary Diversity Scholar, 2016 by the University of Michigan’s National Center for Institutional Diversity. She served as council member with the American Sociological Association’s Animals & Society section (2013-2016) and was elected Chair in 2018. She serves as Book Review Editor to Society & Animals and has contributed to the Human-Animal Studies Images and Cinema blogs for the Animals and Society Institute. She has been published in several peer-reviewed academic journals including the Journal of Gender Studies, Feminist Media Studies, Disability & Society, Food, Culture & Society, and Society & Animals. In July 2013, she founded the Vegan Feminist Network, an academic-activist project engaging intersectional social justice praxis. She is the author of A Rational Approach to Animal Rights: Extensions in Abolitionist Theory (Palgrave MacMillan 2016).

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PETA Sexualizes Woman’s Death in Canine Heat Exhaustion Campaign

Trigger Warning: Post contains misogynistic audience responses to campaign discussed. Also contains discussion of violence against women (specifically abduction and murder).

Not Safe for Work: Post contains misogynistic audience responses that utilize vulgar language.

Elisabetta Canalis in low cut tank top sweaty and passed out in the front seat of a car

With summer upon us, leading animal welfare organization PETA has been drawing attention to the dangers of locking dogs in cars with a commercial featuring model Elisabetta Canalis dying of heat stroke. PETA’s promotional website graphically describes Canalis’s death, calling it a “scorcher”:

As the car heats up, Elisabetta experiences the agonizing symptoms of heatstroke. As panic and anxiety set in, Elisabetta’s condition deteriorates rapidly with the addition of excessive thirst, lethargy, lack of coordination, and a rapid heartbeat. Scared and alone, she desperately attempts to escape the car, which is quickly heating up like an oven.

Essentially, the video shows a scantily clad Italian supermodel locked in a car against her will where she suffers and dies. PETA exclaims: “Italian supermodel Elisabetta Canalis knows what it means to be hot!”

Nowhere in the commercial or on the promotional page is a dog ever shown. At all points, the “dog” referred to is the woman. Even the tip sheet listing appropriate actions for dogs found locked in cars shows an image of Canalis dead in the front seat.

PETA flyer for canines in cars: "If you see a dog locked inside a hot car: 1. Quickly take down the car's make, model, color, and license number, and have the owner paged in the nearest buildings. 2. Call local humane authorities or the police immediately; don't hesitate to call 911 if the animal is in distress. 3. Don't leave the scene until the situation has been resolved. 4. If you can't find the owner, the authorities are unresponsive or too slow, and the dog's life appears to be in imminent danger, find a witness (or several) who will back up your assessment, and take steps to remove the suffering animal from the car. 5. Wait for the authorities to arrive.

PETA defends the sexualization of this woman’s violent death because “sexy celebs” attract more viewers.

Twitter user asks PETA, "Can you explain why you chose a young, scantily clad model? Why you chose to maek her suffering and death sexy?" PETA responds: "Sexy celeb starred in vid so we'd reach more pple. 420k on YouTube have gotten important message thanks 2 Elisabetta Canalis"

If attracting more viewers is the goal, it’s certainly working. But if educating the public on Nonhuman Animal issues is the intent, the message seems to be lost on many. For example, the top two comments on the commercial’s Youtube page read: “Again, PETA has to resort to over sexualization in order to get their message across” and “Wouldn’t have happened, if she stayed in the kitchen.”

PETA-Summer-Scorcher-Top-Comments

Similar comments characterize the public’s response:

dog damn! I have never realized how sexy it was to let a dog closed in a car for a few minutes!!!

I want to get trapped whit (sic) that dog in the worst summer day god ever create (sic) if you dont (sic) mind.

i think this video is a great lesson to all women everywhere on the dangers of leaving the kitchen.

yay im going to do this to females, thank you peta for the idea

Women=dogs

mmm let me get in that car too n heat thangs up a bit more /licks lips

I bet this ad would have been cooler if she de-robed!

This did not teach me or change my mind on anything about animals…just made me want to fap it

never leave ur bitches in the car…got it…

This video has backfired in 2 ways: 1, I now regard women as dogs, 2, now I have a heat exhaustion fetish

And yet PETA insists the model is sexy, not her suffering and death. The point of the video, it reassures, is to “show how wrong it is to lock a living being in a car.”

Twitter user to PETA: "This advertisement draws heavily on imagery of violence against women, and you sexualized it. I believe it was intentional. PETA responds: "Sry u feel that way, that wasn't the point of the video. There was no violence, other than the extreme heat in the car."

More likely, the point of this video is to exploit sexualized violence against women to bring attention to PETA. Depicting a panicked woman locked in a car against her will is drawing on imagery of kidnapping, rape, and murder, an all too common occurrence for women. I can’t even say I’m convinced this is intended to draw attention to dogs when dogs are completely absent from the campaign.

Elisabetta Canalis PETA Car

PETA’s intentions may be good, but its facilitation of rape culture is unmistakable. A lot of money and time goes into advertising campaigns—these images were intentionally chosen to trigger particular cultural knowledges. It is not an accident it chose a “sexy” woman pounding on the windows in a desperate attempt to escape as she dies trapped in a car. The sexualization of rape and violence against women is a cultural norm, it’s something we respond to.

But aggravating violence against woman is not a valid justification for advocating on behalf of dogs or other animals. As evidenced in the viewers’ responses, trivializing the oppression of women to challenge the oppression of other vulnerable groups is not effective. People tune in for sexy misogyny, and exactly what they get.

 

This essay originally appeared on Feminspire on May 28, 2013.


Corey Lee WrennDr. Wrenn is Lecturer of Sociology. She received her Ph.D. in Sociology with Colorado State University in 2016. She received her M.S. in Sociology in 2008 and her B.A. in Political Science in 2005, both from Virginia Tech. She was awarded Exemplary Diversity Scholar, 2016 by the University of Michigan’s National Center for Institutional Diversity. She served as council member with the American Sociological Association’s Animals & Society section (2013-2016) and was elected Chair in 2018. She serves as Book Review Editor to Society & Animals and has contributed to the Human-Animal Studies Images and Cinema blogs for the Animals and Society Institute. She has been published in several peer-reviewed academic journals including the Journal of Gender Studies, Feminist Media Studies, Disability & Society, Food, Culture & Society, and Society & Animals. In July 2013, she founded the Vegan Feminist Network, an academic-activist project engaging intersectional social justice praxis. She is the author of A Rational Approach to Animal Rights: Extensions in Abolitionist Theory (Palgrave MacMillan 2016).

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PETA’s Sexy Pregnancy Campaign Against SeaWorld

By Corey Lee Wrenn, M.S., A.B.D. Ph.D.

Trigger Warning: Discusses pornography and the sexual exploitation of pregnant women.

Not Safe For Work: Contains discussion of pornography and erotic imagery.

Anti-Seaworld ad by PETA featuring Marisa Miller, a young white woman, nude and pregnant in a bathtub covering her breasts with her arms and looking at the camera from below

Supermodel Marisa Miller, widely regarded as a “sex symbol” for her work with Victoria’s Secret, Sports Illustrated’s swimsuit issues, and Maxim, has posed nude while pregnant for PETA’s SeaWorld ad campaign.

Because the media space is so saturated with sexualized images, pornographers consistently seek to push the edge with more and more taboo or sensational sexualizations.This means that children will be sexualized, grandmothers will be sexualized, pregnant women will be sexualized, etc. This is not to say that children, grandmothers, and pregnant women can’t or don’t feel sexual or enjoy sexual agency–the point is that pornography tries to encroach into spaces where women and girls are traditionally honored and protected from being viewed as a sexual resource to men as a marketing ploy. It is the taboo that sets them apart and sells product. Of course, with, many pornographers taking this route, what was once “taboo” is now accepted and normalized.

PETA protest against Seaworld float in Macy's Parade. Two nude women with body paint like orcas sit in a bathtub holding a sign, "Could you live in your bathtub? Boycott Seaworld!"

PETA also takes a more “traditional” approach in its Seaworld campaign by featuring nude women in public protest who do not appear to be pregnant.

There is definitely a connection between SeaWorld’s imprisoned whales and women in PETA’s ads, but it is not the connection PETA hopes we will decipher: vulnerable demographics are exploited for gain, and this exploitation is seen as entertainment.

We, the viewer, are invited to feel good by consuming, to feel good by gazing at a naked woman and then (maybe) donating to PETA, and to feel good by gazing at a trapped whale and paying admission and buying stuffed Shamus. More importantly, we see it as something the participants “enjoy” doing, and we are discouraged from thinking about the ugliness that lies behind the scenes. In all likelihood, Miller probably did enjoy it, being a supermodel is a career for her. However, we should consider how pornography hurts vulnerable women who do not have the same privilege and access available to wealthy white women. It is important to acknowledge how capitalist framing can obscure the exploitation involved with consumption with imagery of choice, independence, individualism, enjoyment, pleasure, and other good feelings.  SeaWorld uses the same rhetoric to justify the imprisonment of their whales: they love what they do. They’re enjoying themselves, so sit back and enjoy the show.

While lacking a feminist critique, Jezebel covers the campaign and admits similar confusion:

A pregnant Miller chilling in a tub makes me think SeaWorld is a place where pregnant Orcas chill in tubs. While that’s by no means a great life for an orca, it’s not exactly the right message.

Clawfoot bathtub with orca reclining inside, a baby orca is diving into her belly

Image from Jezebel

But maybe the image isn’t meant to be a metaphor at all. Maybe it’s just a continuation of PETA’s long-used tactic of stripping celebrities down as a way of titillating their audience into some kind of low-level version of awareness.

OK, fine. It’s probably that. But it’s still a crappy ad.

Indeed, the level of awareness is quite low. Social psychological research demonstrates that using sex to “sell” ethics backfires. Protest observers actually find the degradation of women to be a serious turn-off. Outside of social movements, research also finds that “sexy” advertising can distract an audience to the point where they don’t even know what was being sold to them.


Corey Lee WrennDr. Wrenn is Lecturer of Sociology. She received her Ph.D. in Sociology with Colorado State University in 2016. She received her M.S. in Sociology in 2008 and her B.A. in Political Science in 2005, both from Virginia Tech. She was awarded Exemplary Diversity Scholar, 2016 by the University of Michigan’s National Center for Institutional Diversity. She served as council member with the American Sociological Association’s Animals & Society section (2013-2016) and was elected Chair in 2018. She serves as Book Review Editor to Society & Animals and has contributed to the Human-Animal Studies Images and Cinema blogs for the Animals and Society Institute. She has been published in several peer-reviewed academic journals including the Journal of Gender Studies, Feminist Media Studies, Disability & Society, Food, Culture & Society, and Society & Animals. In July 2013, she founded the Vegan Feminist Network, an academic-activist project engaging intersectional social justice praxis. She is the author of A Rational Approach to Animal Rights: Extensions in Abolitionist Theory (Palgrave MacMillan 2016).

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